Un estudio que se ha presentado en la C Reunión Anual de la Asociación Americana de Microbiología, que se está celebrando en Los Angeles, explica cómo en las actividades contidianas se pueden transmitir un gran número de patógenos. El teléfono y las bayetas de las cocinas son los objetos que pueden albergar vivas durante un periodo de tiempo más prolongado bacterias como la Salmonella o la Escherichia coli.
Actividades tan comunes como utilizar el teléfono o cocinar pueden favorecer las infecciones por Shigella, Salmonela u otros agentes, según un trabajo llevado a cabo en la Universidad de Arizona, en Tucson, por Patricia Rusin, Charles Gerba y Sheri Maxwell, y presentado en la C Reunión Anual de la Asociación Americana de Microbiología, que se está celebrando en Los Angeles.
Los investigadores han analizado el grado de transmisión de la Serratia rubidea y el PRD-1 en la los artículos comunes de la casa. Así, el teléfono puede servir de vehículo para transmitir fácilmente dichas infecciones. Se sabe que los virus sobreviven desde horas a días en superficies duras. Si una persona infectada utiliza el teléfono, el microorganismo responsable queda en dicho aparato y puede acoplarse en el organismo de la siguiente persona que lo coja.
Estudios previos habían mostrado que las bayetas utilizadas para limpiar, sobre todo las cocinas, servían para transmitir un gran número de infecciones, ya que contienen más de 320 millones de patógenos bacterianos oportunistas. Si se supone que la eficacia de la transmisión a la mano es de 0,0009 por ciento, se podrían transmitir 2.912 bacterias a la mano. Si se asume que el 3,2 por ciento de esas bacterias se quedan entre las huellas dactilares, aproximadamente el 32 por ciento de las células pueden pasar a la boca. Esto significa que si una bacteria patógena se encuentra en las bayetas, como puede ser la E. coli, en altas concentraciones puede transmitirse a la boca de una forma sencilla cuando se realizan actividades cotidianas.
El análisis presentado en la citada reunión muestra con datos contrastados que las actividades realizadas en el trabajo o en el hogar pueden transmitir fácilmente la enfermedad. Es más, dichas infecciones se pueden contagiar de forma más común en las casas de lo que varios estudios previos habían indicado, ya que los objetos contaminados los utilizan de forma continua distintas personas. Por ejemplo, varios habitantes de una casa pueden utilizar la misma bayeta contaminada y todos son susceptibles de desarrollar la enfermedad. Por eso, los autores piensan que es necesario cuidar la limpieza de los utensilios domésticos, porque, de esta forma, se podría evitar la transmisión de bacterias que originan numerosas infecciones. |
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